Yokosuka MXY7 Ohka
Especificaciones
Año: 1945
Constructor: Dai-Ichi Kaigun Kokusho
Motor: 3 cohetes 4 Mk.I Mod 20 de 800 Kg. de empuje
Envergadura: 5,12 m
Longitud: 6,06 m
Altura: 1,16 m
Peso: 2.140 Kg.
Velocidad: 648 km/h a 3.500 m
Velocidad final: 926 km/h
Autonomía: 37 km
Armamento: 1.200 Kg. de bombas
Tripulación: 1
Japón utilizó todo tipo de aviones para los ataques kamikaze, pero el único diseñado y construido para ese fin fue el Yokosuka MXY7 Ohka, que quiere decir "Flor de Cerezo". Se terminaron 852 unidades de esta auténtica bomba tripulada. Esta bomba voladora era lanzada, en las proximidades del objetivo, por el avión nodriza, generalmente un G4M2e. Los aliados los llamaban despectivamente por el término japonés Baka, cuya traducción es "tonto" o loco.
El primer ataque Ohka se sucedió el 21 de marzo de 1945. Pero sus orígenes se remontan a la campaña por retener la Marianas en agosto de 1944. Fue la idea de un piloto de Bettys de apellido Ohta -casualmente homófono de Ohka-. El Departamento de Investigación en aviación de la Universidad Imperial de Tokyo lo perfeccionó a finales del ´44, se entrenó un grupo especial de kamikazes durante seis meses y se mantuvo en secreto hasta su bautizo de fuego ese día de marzo.
Al amanecer, un avión de reconocimiento japonés detectó cuatro portaviones americanos al sureste de Kiushu. Esta era la oportunidad de probar las Ohkas. No obstante la premura de la operación, el capitán Okamura proveyó la mayor cantidad de cazas escolta posible. A pesar de la escasez, logró 55 Zeros para un grupo de 16 Bettys nodrizas. Con todo y ello, Okamura pensaba que no era suficiente para los lentos G4M. Con resignación, se lanzó el ataque. El compacto grupo fue en una sola formación liderada por el teniente Goro Nonaka, un veterano torpedero. Antes de salir, el oficial inferior Kai, conciente del peligro, se ofreció por el, Nonaka rechazó fuertemente la oferta. Incluso el capitan Okamura habló para comandar el ataque. El teniente Nonaka olvidó un poco el respeto y replicó: "Es que acaso no tienen confianza en mí. Me negaría a obedecer esa orden". Okamura pensó que Goro Nonaka no debía privarse de liderar esta misión.
Los rugidos de los motores resonaban en todo el aeródromo. El piloto de la Ohka principal, teniente Iguchi, se acercó a Okamura y le dijo: "Comandante, rezo por el éxito de este día". Iguchi había reemplazado al más joven Kentaro Mihashi. Abrazándose, Iguchi le dijo a Kentaro: "Asegúrate de hacer un buen trabajo en tu salida".
A las 11:30 de la mañana ya estaban en vuelo. Todos con sus hachimaki. De las 55 escoltas únicamente 30 acompañaron al grupo, el resto presentó fallas. El último reporte de reconocimiento afirmaba que la flota americana era mayor de lo que se estimó inicialmente, sin embargo la misión continuó. Más aún, la orden del Almirante Ugaki se mantenía firme.
De vuelta en la base no habían reportes radiales del escuadrón. La ansiedad creció cuando pasó el tiempo de regreso sin respuesta. Al momento final de cálculo para acabarse el combustible, apareció un pequeño grupo de 15 cazas escoltas y ningún bimotor. Contaron la desesperante historia de cómo fueron atacados por 50 Hellcats. Los Betty soltaron a 113 Km del blanco sus Ohkas para intentar maniobrar contra los F6F que los acribillaron sin piedad a pesar de la escolta. El bimotor de Nonaka fue visto por última vez escapando hacia un banco de nubes.
En la ciudad japonesa de Kamakura existe un complejo de templos Zen desde el año 1253. Uno de ellos es una cueva artificial hecha en un acantilado para el 20 aniversario del primer y fallido ataque Ohka, se conoce como el Monumento a los Ohka de kamakura. Está exactamente detrás del Monasterio de Kenchoji y es considerado uno de los tesoros nacionales. Una placa de acero inoxidable al fondo de la cueva tiene grabado todos los nombres de los pilotos de las Ohkas y sus tripulaciones de aviones portadores. Otra placa del lado izquierdo cuenta la historia en general de la guerra y las flores de cerezo. Una tercera placa contiene el largo poema "A los dioses de la flecha llameante". En Kanoya hay un monumento, en la ciudad de Kashima un parque en su memoria, y en la propia capital está el templo Yasukuni. Todos muestra del mea culpa de el actual Japón, como también reconocimiento a sus héroes.
Fuente:
http://www.war2hobby.cl
Autor: Clemente Balladares C.[b]